ALAMEDA HIDALGO


A mediados del siglo XIX, la administración del Presidente Santa Anna emprendió un programa de mejoramiento urbano en todo el país. Esta junta fue llamada “Sociedad de Mejoras Materiales” y muy pronto contó con representaciones en las principales ciudades del país. En Celaya se estableció la “Junta Auxiliar de Mejoras Materiales” en 1853, siendo una de sus principales obras la construcción de un parque junto al antiguo Santuario de la Virgen de Guadalupe, edificado en 1724 a orillas de una ciénaga. Aquel parque fue llamado “Alameda” por la comunidad, parodiando al importante jardín de la ciudad de México.

La Alameda contaba con embarcaderos y paseos que embellecían el paisaje a orillas de una ciénaga de gran tamaño que ocupaba parte del noroeste de la ciudad. La ciénaga de Celaya era un gran cuerpo de agua que filtraba desde el subsuelo y que alimentaba un ramal del Río Laja conocido como “El Rillito” que transitaba por la calle Río Bravo y por debajo del puente de “Las Monas” hasta volver a integrarse al caudal del Río Laja. A lo largo del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, en los alrededores de la Alameda se gente influyente de la ciudad construyó impresionantes casas y chalets, algunas de las cuales siguen existiendo en la actualidad.

En 1930, el Jefe de la Oficina de Hacienda, José Chapa, emprendió los trabajos de construcción de la colonia Cuauhtémoc (hoy colonia Alameda) a un costado de la Alameda. Con la disipación de la ciénaga, el panorama de la Alameda se vio modificado, desapareciendo uno de los paisajes característicos de la ciudad durante siglos.

El paseo de la Alameda es un lugar muy importante de esparcimiento en la ciudad. En el interior, se observan estatuas que representan deidades greco-latinas que originalmente se encontraban en el Jardín Perfecto I. Aranda, en la Torre Hidráulica. En una de sus esquinas, al comienzo de la Calzada Guillermo Prieto se encuentra otra importante escultura llamada por su autor Louis Sauvageau, La Ninfa Tetis, aunque es más conocida como “la mujer del cántaro”. Esta magnífica escultura se encontraba originalmente al inicio de la Calzada Independencia; sin embargo, fue remplazada en 1953 por una fuente, que a su vez fue remplazada en 1960 por la estatua de Miguel Hidalgo.

Para saber más…

Martínez Álvarez, José Antonio, Celaya, su centro histórico, Consejo Consultivo Editorial del Bajío A.C., 2008.

Martínez Álvarez, José Antonio, Cronología de Celaya, Gto. Del siglo XVI-XXI (1526-1960), Celaya, Consejo Consultivo Editorial del Bajío A.C., Tomo I, 2008.

 

Área de Investigación

Museo de Celaya, Historia Regional

 

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COLUMNA DE LA INDEPENDENCIA

Uno de los principales atractivos de Celaya es su primer Columna de la Independencia edificada en el país. Esta magnífica pieza representativa del arte neoclásico, fue construida en 1791 por el arquitecto celayense Francisco Eduardo Tresguerras para honrar a Carlos IV (1748-1819) ―rey español de la dinastía borbónica quien fue reemplazado por José Bonaparte, hermano de Napoleón, durante las Guerras Napoleónicas― y modificada en 1823 por el mismo arquitecto para conmemorar la Independencia Nacional.

En aquellos tiempos de finales de siglo XVIII y principios del XIX, las nuevas corrientes de pensamiento conocidas como Ilustración, contagiaron con los aires de renovación a las distintas instancias estéticas. Las artes y en particular la arquitectura, se vieron sumamente afectadas por estas corrientes novedosas que dieron paso a un nuevo estilo artístico conocido como neoclasicismo. El neoclásico, al igual que la Ilustración, pretendía revivir aspectos del pensamiento y arte greco-latino. Uno de estos aspectos más representativos fue el uso excesivo de columnas, pilares y pilastras, construidas con los estilos característicos de la antigüedad clásica.

El arquitecto Tresguerras ha sido reconocido como uno de los precursores y principales exponentes de esta corriente en el Bajío. Imprimió este estilo con gran maestría en todas sus numerosas obras. Su Columna de la Independencia de Celaya, ejemplifica perfectamente el Neoclásico representado con estilo corintio, impreso en los calículos del capitel.

Al año siguiente de la Independencia del Imperio Mexicano, 1823, el Ayuntamiento de Celaya decidió conmemorar el movimiento independentista aunque éste aún no había sido decretado por el Congreso como fiesta Nacional. Para tal efecto, se comisionó al mismo arquitecto para que modificara la columna que había construido, pero esta vez en honor de la Patria libre.

La columna conmemorativa, primer monumento que celebra la Independencia Nacional en el país, se encontraba en el centro de la Plaza Central, sobre una fuente y, sobre ella, un águila de cantera, con la cabeza volteada hacia atrás, apresando a una serpiente con las garras. Según el historiador Luis Velazco y Mendoza, Tresguerras mencionó que había colocado el águila de esa manera porque: Pienso que el águila mexicana, símbolo de nuestra Independencia, no debe ver las barbaridades que cometen nuestros munícipes. El elocuente arquitecto grabó ingeniosas inscripciones en cada uno de los cuatro lados de la base de la columna. Ingeniosas porque, sin importar por cual se comience a leer, la idea general se mantiene. Éstas dicen: Erigió Celaya el año de 1823 segundo de su libertad. Estas armas blasón glorioso de la Patria. A la perpetua memoria de la Independencia. En testimonio de fidelidad y amor.

En 1906, en conmemoración del Centenario de la independencia Nacional, la columna se trasladó del Jardín a la Calzada Independencia. Debido a que la escultura del águila, hecha de cantera, se encontraba en malas condiciones, se reemplazó por una de metal que puede ser apreciada hasta la actualidad. El trabajo de adecuación y la nueva águila que remató la columna fueron parte de los trabajos de J. Refugio Padilla. La base original de la columna, con

guirnaldas en sus costados, permanece hasta la actualidad en su lugar inicial, debajo del kiosco de la Plaza de la Constitución.

La columna fue objeto de restauración en 1937 por la Junta de Administración Civil. En 1950, el Inspector de Jardines y Parques Públicos, realizó un arduo trabajo de mejoramiento de áreas públicas incluyendo la columna. En 1959, por orden del entonces presidente municipal, Jesús Gómez de la Cortina, se repuso la cantera de la escalinata y se agregó una placa en la base sur-este: Este monumento fue restaurado en su base por orden del presidente municipal, Jesús Gómez de la cortina. Celaya, Gto., mayo de 1959. 2º centenario del nacimiento de Francisco Eduardo Tresguerras.

Otra aportación importante para la columna fue en 1968 cuando se creó un sistema de alumbrado nocturno, y se abrió el Pasaje de Góngora para que el monumento pudiese ser admirado desde el Jardín Central. Esto fue realizado para las “Olimpiadas de México 68” en un programa integral por mejorar la presentación de la Calzada Independencia. La columna no ha sido inmune al inclemente paso del tiempo. Por ello, en 1970 fue necesario agregar anillos de acero en el fuste ya que el capitel y la escultura estaban en peligro de caer; de igual manera, en ese mismo año fue necesario pintar el águila. Finalmente, en la actualidad ha sido restaurada, limpiada y remplazada algunas piezas de cantera para los festejos conmemorativos del Bicentenario de la Independencia Nacional.

Área de Investigación

Museo de Celaya, Historia Regional.

 

Fuentes

Martínez Álvarez, José Antonio, Celaya. Su centro histórico, Celaya, Consejo Consultivo Editorial del Bajío, 2008.

Velazco y Mendoza, Luis, Historia de la Ciudad de Celaya, México, tomos 1-4, 1947.

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EL PUENTE DE LAS MONAS

Sobre la calle José María Morelos, a unas cuantas cuadras al oriente del jardín central, se encuentra un corto tramo de 21 metros que muestra muros adosados con cantera rematados por macetones y esculturas de mujeres del mismo material. Pocos saben que dicho tramo fue alguna vez un puente que cruzaba un pequeño, pero caudaloso ramal del Río Laja, conocido como “El Riyito”.

     Con el afán de crear una entrada oriente más directa al centro, en 1844 se inauguró dicho puente de cantera por orden del entonces Jefe Político de Celaya, Pantaleón Espinoza de los Monteros, quien pidió al escultor Longino Núñez, discípulo directo del célebre arquitecto Francisco Eduardo Tresguerras, rematara los muros del puente con hermosas y representativas esculturas. A tal efecto, el artista diseñó dos mujeres alegóricas que representan a Celaya y la República Mexicana. La del norte simboliza la fundación de Celaya mostrando a los fundadores bajo un Mezquite, con la leyenda: “La municipalidad de Celaya, año de 1844”; y la del lado sur muestra el escudo nacional de aquel entonces con la inscripción: “Al ornato y beneficencia pública”. En aquellos tiempos, la gente no logró comprender la alegoría que se representaba en dichas esculturas, por lo que popularmente comenzó a llamarse “el Puente de las Monas”.

     Durante el siglo XX y, más recientemente en 2010, el puente recibió numerosas reparaciones y restauraciones debido al maltrato sufrido por el paso del tiempo, pero sobre todo, a causa del “arte” urbano conocido como: grafiti. En 2008, el historiador José Antonio Martínez escribió en su libro: Celaya, su centro histórico acerca del deterioro intencionado al histórico Puente de las Monas:

 

Como si estuviéramos ante un subconsciente barrunto de grafismo pictórico estilo Pollock, […], resaltan los signos en tinta negra principalmente, en una especie de lepra que neutraliza todo intento de orden e higiene visual. El actuar de los grafiteros cunde sin mesura, pues lo mismo la emprenden contra las escuelas que contra los monumentos históricos, por ejemplo el Puente de las Monas, cuya cantera está asediada apocalípticamente de signos misteriosos. […]

 

Este histórico puente con 167 años de antigüedad y todo el talento de un pupilo del mismo Tresguerras respaldando su belleza, es una muestra más del legado artístico del pasado celayense.

Área de Investigación

Museo de Celaya, Historia Regional.

Para saber más…

Martínez Álvarez, José Antonio, Celaya, su centro histórico, Consejo Consultivo Editorial del Bajío A.C., 2008.

Mendoza y Velasco, Luis, Historia de la ciudad de Celaya, Tomo I – IV, México, 1949.

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LA ROMERÍA AL RÍO LAJA

 

Muy a pesar de la popularidad que en últimas fechas está adquiriendo esta fiesta celayense, en los años setenta la tradición que llevaba viva más de 100 años fue poco a poco olvidada debido a los numerosos accidentes ocasionados por el tráfico que saturaba el puente sobre el rió Laja. Otras fuentes apuntan a la presa Allende ya que la disminución del cauce del río redujo el atractivo al paseo.

     El origen de la Romería es incierto. Si bien, existen diversas versiones, las más concurridas por los historiadores a lo largo del siglo XX determinan la inauguración del Puente sobre el Río Laja del arquitecto Francisco Eduardo Tresguerras (1745-1833), el 15 de agosto de 1809, como la principal razón. Según esta versión, con la inauguración del puente se realizó un gran festejo junto al puente, a orillas del río. El festejo se repitió año con año en conmemoración a ese evento; con el paso del tiempo se convirtió en una de las tradiciones favoritas por su completa convivencia familiar.

     Otra versión apunta a la inauguración de la fábrica Zempoala del afamado historiador y político Lucas Alamán (1792-1853) el 15 de agosto de 1826. Los empleados de la fábrica se reunieron para celebrar la nueva industria en un convivio familiar al otro lado del puente sobre el río Laja.

     Si bien, una tercera versión menciona el inicio de la Romería algo más antigua, a finales del siglo XVII. Por recomendación del virrey de la Nueva España se elevaron los bordes del río Laja en un arduo intento por reducir las terribles inundaciones que sufría la población. La faena fue realizada por indígenas radicados en el barrio de la Asunción (Barrio del Zapote) concluyendo el 15 de agosto de 1693 —santoral de la Asunción de la Virgen María al Reino de los Cielos― razón por la cual se realizó un gran festejo que involucró a las familias de la población a un lado de la obra que había costado muchos años de trabajo. Según se ha postulado, Francisco Eduardo Tresguerras escogió el sitio para construir el puente sobre el río Laja basado en la ubicación de la tradicional romería, incluso la fecha de inauguración. De igual forma, Lucas Alamán fundó su fábrica un 15 de agosto, pero de 1823, para empatar la fecha con esta tradición.

     A pesar de las variantes, no cabe duda que la romería del río Laja es una de las tradiciones más antiguas de nuestra ciudad. Es por ello que en los últimos años, el Sistema Municipal de Arte y Cultura de Celaya, ha puesto especial énfasis e interés por revivir la fiesta que durante siglos fue la principal fuente de convivencia familiar, interrumpida únicamente durante la guerra de Independencia y en los años setenta del siglo XX.

Área de Investigación

Museo de Celaya, Historia Regional.

 

 

Para saber más…

 

Carreño de Maldonado, Abigail, Celaya de siempre…, Celaya, Alex Impresos Comerciales, 1998.

Carreño de Maldonado, Abigail, Imagen de Celaya, Celaya, Alex Impresos Comerciales, 1998.

Martínez Álvarez, José Antonio, Cronología de Celaya, Gto. Del siglo XVI-XXI (1526-1960), Celaya, Consejo Consultivo Editorial del Bajío A.C., Tomo I, 2008.

Velasco y Mendoza, Luis, Historia de la Ciudad de Celaya, México, tomos I, 1947.

Zamarroni Arroyo, Rafael, Narraciones y leyendas de Celaya y el Bajío, México, Ed. Periodística e impresora de México, S.A, Tomo I, 1960

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